Boletín No. 47


Torre

BOLETÍN

DE LA

SANTA CRUZ

Nº 47

JUNIO 2012

Queridos amigos y benefactores,

Gracias a las hermanas del Instituto de Nuestra Señora del Rosario, nuestra escuela fue reabierta con los cinco primeros grados de la educación primaria.

Ellas vienen de una comunidad de Anápolis en pleno crecimiento. Llegaron a Friburgo el 21 de diciembre. Sin perder un minuto, comenzaron los preparativos para la reapertura de la escuela. Fueron necesarias unas reparaciones, tanto de la parte administrativa como de las instalaciones, que sólo podrían concluirse con un esfuerzo continuo e intenso, ya que queríamos comenzar las clases a principios de febrero.

Gracias a Dios, no hay falta de ayuda, ni por parte del Ministerio de Educación, ni por parte de los padres de los alumnos, de los amigos y de los profesionales contratados. Agradecemos especialmente la generosa ayuda de nuestros benefactores, sin la cual nada podríamos haber hecho.

Nuestra escuela, por el momento, no puede cobrar las mensualidades debido a sus estatutos. Además, tenemos algunos niños, cuyos padres no pueden pagar una mensualidad igual al costo de nuestra escuela. Nuestra planilla de pago, aunque no muy alta, es mayor que nuestro ingreso actual. Agradecemos a todos los que nos puedan ayudar en este trabajo con una contribución mensual, por pequeña que sea. Una de las Hermanas desempeña el cargo de directora, otra de secretaria y una última de maestra de quinto grado, lo que facilita enormemente el funcionamiento de la escuela.

Que los santos patronos del Instituto de Nuestra Señora del Rosario, Santo Domingo y Santa Catalina de Siena, obtengan de Dios, junto con San Benito y Santa Escolástica, todas las gracias necesarias para que este proyecto dé sus frutos, treinta, sesenta o cien por un, como dice el Evangelio.

Dom Prior

DOCTRINA

El conocimiento de Dios, el sol del alma

El conocimiento de Dios, cuando crece en nuestra alma, hace crecer la propia alma; este conocimiento la ilumina y la hace fecunda de buenas obras.

Toda la vida racional procede, como el árbol que sale de la semilla, de dos nociones fundamentales: la noción de causa y la noción de fin. Subir de los efectos a las causas es propio de la vida intelectual, actuar para un fin, es propio de la vida moral.

Ahora bien, Dios es al mismo tiempo, la causa suprema de la cual todo procede y el último fin hacia el cual todo converge. De esta doble calidad de causa y de fin, Dios preside, de lo alto de su majestad infinita, todos los actos de nuestra vida intelectual y moral. Su conocimiento es imprescindible para el desarrollo de nuestra alma.

1 – Este conocimiento de la causa suprema de todas las cosas que es Dios, es el sol de nuestra vida intelectual. Cuando hablamos de la vida intelectual, nos referimos a la vida de todos los hombres sin distinción. Jacinta de Fátima, siendo niña, tenía bien viva esta vida de la inteligencia, como se puede ver por las respuestas y consideraciones que ella hacía. Con frecuencia son las personas más simples que demuestran más sabiduría cuando consideran todo desde la luz de la fe, la cual ilumina nuestras almas. Estas almas tienen una vida intelectual llamada sabiduría.

A medida que nuestra razón se profundiza en la causa universal de todo ser, se da cuenta de la armonía del mundo, de las leyes que rigen el universo, de las relaciones entre los diversos seres que lo componen, de la cadena de causas secundarias (es decir, de la acción de las criaturas) que contribuyen a la actividad infinitamente fecunda de Dios.

2 – El conocimiento de Dios en cuanto fin de nuestras acciones es la brújula de la vida moral. Dios como bondad suprema, es el fin (objetivo último) de toda criatura. Es para Dios que deben tender todos los actos de nuestra vida. Es por comparación con Dios, que juzgamos el grado de bondad de todas las cosas y por tanto, la bondad de cada una de nuestras acciones.

Por eso, no debemos sorprendernos si Santo Tomás nos dice: “Lo primero que se presenta al niño cuando llega a la edad de la razón, es pensar en Dios como el fin supremo a quien todo debe ser ordenado” (Iª IIae, q. LXXXIX a. 6, ad 3um). ¿Qué pasaría entonces si el hombre estuviese en una ignorancia absoluta acerca de Dios? Sucedería que, a semejanza de los animales, no gozaría de una vida verdadera y propiamente racional. Porque, ¿qué es el hombre que actúa como ser racional, sino el hombre que es señor de su vida y la ordena a un fin? Ahora bien, ¿como podría el hombre ser capaz de determinar un objetivo a su existencia, si ignorase a Dios, que es el fin[1] de todos los seres? En este estado, su conciencia perdería la brújula y, a pesar de tener una noción confusa del bien y del mal, no podría distinguir el verdadero bien ni el verdadero mal.

Nos es difícil sondear las profundidades de las tinieblas donde permanecería un alma que no conociese a Dios, precisamente por haber nacido en una sociedad cristiana, no podemos imaginar lo que sería una sociedad absolutamente sin Dios.

Pero consideremos a los pueblos salvajes, cuyo grado extremo de degradación nos llena de asombro y horror. Podemos constatar ahí el obscurecimiento de la noción de Dios. Y entre estas personas la idea de Dios no despareció, sino que sólo fue alterada, materializada. Estos salvajes tienen una vaga idea de un Ordenador, de un Organizador supremo de que habla Santo Tomás.[2]

Para concebir lo que sería el hombre absolutamente aislado de toda noción de Dios es necesario descender más y descender al nivel de los animales. Es por la facultad de conocer y amar a su Creador que se establece la más esencial delimitación entre el hombre y los animales. El animal instintivamente imita las obras de la razón, como construir un nido o como juntar las provisiones y dividir los trabajos, como se ve entre las hormigas. Sin embargo, el animal es radicalmente incapaz de rezar y adorar. La distinción entre el hombre y el animal está en la razón, pero es sobre todo, por el hecho de que puede elevarse a Dios mediante la oración y la adoración, que se ve toda la diferencia entre los hombres y los animales.

Al contrario, cuanto más crece el conocimiento de Dios y se separa de los toscos errores, más espiritual se torna el alma y el hombre se eleva y se acerca más a los ángeles, y también la sociedad humana entra en la posesión de la verdadera civilización y la verdadera libertad. Porque no hay nada más que la verdad que nos hace libres, como lo dice Nuestro Señor.

Con la predicación del Evangelio, con la difusión de la verdadera fe, se llevó a cabo, principalmente en Europa en los siglos pasados, lo que había sido anunciado por los profetas: “Las fieras, dice Isaías, ya no tienen el poder de hacer daño o matar sobre el santo monte, porque la tierra se llenará del conocimiento de Dios, como las olas de un mar desbordante. “(Isaías XI, 91).

“El hombre, dice Jeremías, ya no tendrá más necesidad de enseñar a su prójimo ni a su hermano, diciéndole: “Conoce al Señor.” Pues todos lo conocerán, dice el Señor, del menor al mayor” (Jer. XXXI, 34).

Ya hubo tiempos en que estas profecías fueron una realidad, o mejor dicho, cuando los hombres vivían de una manera que este conocimiento de Dios estaba presente en la vida de las naciones, como, por ejemplo, en el tiempo de San Luis, rey de Francia.

Hoy en día, por desgracia, se busca establecer una educación en la que el conocimiento de Dios está ausente, o profundamente deformado.

Sólo la fe nos permite conocer realmente a Dios, la verdadera fe, la virtud infundida por Dios en nuestras almas. Las religiones falsas no nos permiten conocer verdaderamente a Dios ni nos conducen a Él.

Conclusión práctica:

Debemos reflexionar sobre el momento solemne en que el alma del niño cuando llega a la edad de la razón, debe escoger a Dios como a su fin último. En este momento el niño toma, por así decirlo, posesión de sí mismo, y debe entregarse a Dios.

Los sacerdotes, maestros, catequistas, los padres de familia, deben por medio de las clases, consejos, exhortaciones y el ejemplo, preparar este momento en que el alma del niño va a encontrarse con Dios.

Con razón se da una importancia muy especial a la primera venida de Jesús en el Santísimo Sacramento en el corazón del niño. Pero también debemos dar gran importancia a este momento en que el alma del niño se tornará para Dios como a su último fin o lo rechazará, prefiriendo a la criatura en lugar del Creador.

Debemos orar y ayudar a los niños para que ellos entren en la edad de la razón por medio de un acto de amor a Dios.

(Texto del Rev. P. Emmanuel André, con pequeños retoques)

CRÓNICA

8 de diciembre – Inmaculada Concepción

Hermosa ceremonia en el Instituto de Nuestra Señora del Rosario en que cinco hermanas hacen su profesión temporal, tres postulantes reciben el velo de novicias y una hermana renueva sus votos.

Dos monjes de Santa Cruz asisten a la ceremonia.

19 de diciembre

Misa de séptimo día en Sao José dos Campos, por el eterno descanso del alma de María Esperanza Silva, hermana de Fray Pacífico Capuchino de Morgon (Francia).

21 de diciembre

Llegada de las Hermanas del Instituto de Nuestra Señora del Rosario: Hermana María Francisca, Hermana María Teresa, Hermana María Cecilia, Hermana María de Lourdes, y las novicias: Hermana Camila, Hermana Isabel y Hermana Cristina.

24 de diciembre

Llegada de los amigos de Abagé, Bahía. Grupo de jóvenes interesados en la tradición.

27 de diciembre

Inscripciones para la escuela de San Benito y Santa Escolástica. Inauguran las inscripciones María Helena y Paulinho.

28 de diciembre

Visita de la Sra. Meire y Suzana de Maringá, Paraná.

31 de diciembre

Los monjes renuevan sus votos al final de su retiro anual.

1º. de enero

Misa cantada en presencia del Prof. Juan Carlos Rosolini que se ocupa de un coro de niños en Santa Luzia, Minas Gerais.

El profesor Juan Carlos está unos días con nosotros y nos da excelentes clases de canto, así como a las hermanas del Instituto de Nuestra Señora del Rosario.

4 de enero

Distribución de encargos para el año de gracia 2012. Tomando como resolución de comunidad para este año el buen celo.

8 de enero

Llegada de hospedes de Recife, el coronel Jessé y su hijo, Paulo.

12 de enero

Llegada de Raúl de Maringá que se prepara para ir a Avrillé con otros dos amigos: Luiz Carlos y Renan, para ingresar juntos en la Orden de Santo Domingo.

23 de enero

Llegada del Rev. Ernesto Cardozo que viene para las confesiones extraordinarias.

24 de enero

Partida del Padre Cardozo que por la tarde nos dio una conferencia sobre los cuerpos incorruptos.

Llegada del Padre Fernando Conceição así como de Luiz y Renan del grupo de Maringá.

26 de enero

Partida del Padre Fernando después de ver a las hermanas y darles los consejos necesarios para que continúen con su hermosa vocación de formar las inteligencias y los corazones de los niños en el conocimiento y el amor de Dios.

14 de febrero

Llegada de la Superiora de las Hermanas Rosarianas, Hermana Verónica, acompañada de la Hermana María del Perpetuo Socorro.

15 de febrero

Partida de nuestros amigos de Maringá para Francia, rumbo a Avrillé.

NOTA DEL MAYORDOMO

Las reformas en la escuela San Benito-Santa Escolástica alegran el corazón de los niños de nuestra escuela, pero no dejan de ser un dolor de cabeza para el Mayordomo que debe garantizar los nuevos gastos.

El corte de unos árboles de eucalipto nos da un poco de alivio. San José se encargará del resto, si, con su ayuda, sumamos nuestros esfuerzos constantes.

A todos los que nos puedan ayudar, nuestro agradecimiento y la promesa de nuestras oraciones. Una misa se rezará mensualmente por los benefactores de nuestra escuela.

Que Nuestro Señor sea la recompensa de todos nuestros amigos y bienhechores.

Hno. Mayordomo.

[1] Fin aquí significa objetivo, bien, pues el bien es aquello que todo ser procura y Dios es la fuente de todo bien y por tanto el fin de todos los seres.

[2] El autor, que escribió este texto en el siglo XIX, diría ciertamente que nuestra sociedad actual se aproxima cada vez más de este estado de los salvajes en los cuales la noción de Dios está alterada, materializada y, lo que es peor, anulada en muchos casos.

Esto explica ciertamente el porqué del grande número de adolescentes de hoy que se entregan al uso de drogas, no conociendo el fin para el cual ellos fueron criados.

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