CATECISMO DE LA CRISIS EN LA FRATERNIDAD

CATECISMO DE LA CRISIS EN LA FRATERNIDAD.


POR UN SACERDOTE DEL DISTRITO DE FRANCIA DE LA FSSPX

1. ¿Hay verdaderamente una crisis ?

Sí. Monseñor Fellay habla de una « prueba muy grande en la Fraternidad », una « prueba mayor » (Ecône, 7-9-2012) “una prueba dolorosa” con “problemas graves” (Cor unum, nov. 2012) “La más grande que hayamos tenido jamás”. (Ecône, 1-11-2012)

2. ¿Por qué hablar de estos problemas en público?

Por la simple razón de que no hay que “decir jamás que estas discusiones teológicas son un asunto de especialistas y no nos conciernen. Hay que insistir para demostrar que es todo lo contrario: porque ellas tocan la fe, estas cuestiones nos conciernen a todos eminentemente, clero y laicos. Nosotros debemos entonces tratar de entender y hacer comprender lo que está en juego”. (Padre de Cacqueray, Suresnes, 31-12-2008)

3. ¿Por qué tratar estos problemas bajo la forma de catecismo ?

Porque como dijo Monseñor Fellay : « consciente de la necesidad vital para las almas de predicar a tiempo y a destiempo las verdades de la fe, la Iglesia católica siempre ha velado para hacer accesible a sus hijos la enseñanza de las verdades eternas… Puedan las páginas de este Catecismo esclarecer las almas de buenas voluntad…” (Prefacio al catecismo de la doctrina cristiana).

4. ¿En qué consiste la crisis en la Fraternidad ?

« Ha habido una impugnación de la autoridad, una impugnación radical porque ella acusa de ya no conducir a la Fraternidad hacia su fin” (Monseñor Fellay, Cor unum, nov. 2012)

5. ¿Pero esta prueba no ha sido superada desde el Capítulo de julio de 2012?

No. « Hay un recelo hacia la autoridad ». (Ecône, 7-9-2012).

6. ¿Por qué no se ha hecho la curación?

Porque, como el mismo Monseñor Fellay lo reconoció: “Estoy muy consciente que esto no se hace de un día para otro y que no sirve para nada decir: “tengan confianza”. Es con los hechos, por las acciones, que poco a poco podrá llegar”. (Ecône, 7-9-2012).

7. ¿No hubo actos notables por parte de Menzingen desde entonces ?

Sí, por supuesto. La expulsión de Monseñor Williamson.

8. Pero, esto es suficiente para concluir que la crisis perdura? Habría que probar que, además de sus fallos disciplinarios, Menzingen continúa con su doctrina errática.

Esto es lo que nosotros vamos a hacer: explicar en qué y por qué Menzingen continúa  yendo por mal camino.

9. ¿Por qué Menzingen va por el mal camino?

¡Porque las autoridades de la Fraternidad se niegan a retirar la ambigüedad que ellas han creado!

10. ¿Cuál es esta ambiguedad ?

Es doble y concierne a la impostura de dos actos realizados por Benedicto XVI que favorecen la Tradición sólo materialmente y que Mons. Fellay presenta como actos que serían categóricamente a favor de la Tradición.

11. ¿Qué quieren decir estas palabras bárbaras?

Cuando usted tiene cemento, arena y grava, usted tiene una casa material pero no formalmente. La diferencia es enorme.

12. ¿Cuál es el primer acto realizado por Benedicto XVI que plantea un problema?

Se trata del Motu Proprio de Benedicto XVI sobre el uso de la Liturgia romana anterior a la reforma de 1970. Monseñor Fellay pretende que “por el Motu Proprio Summorum Pontificum, el Papa Benedicto XVI ha restablecido en sus derechos la misa tridentina, afirmando con claridad que el Misal Romano promulgado por San Pio V jamás ha sido abrogado”. (Menzingen, 7-7-2007)

13. ¿Dónde está la ambigüedad?

El Motu Proprio dice en realidad que la Misa Tradicional no ha sido jamás abrogada en cuanto forma extraordinaria pero que ella ha sido abrogada en cuanto forma ordinaria. Por esta acción, Benedicto XVI hace perder al rito romano de la Santa Misa. De jure, su condición de única forma ordinaria y oficial y la relega a la condición de “forma extraordinaria”, después de haberla humillado comparando su santidad con la del “rito bastardo”. A pesar de estos hechos, no existe ningún documento oficial de Menzingen condenando este concubinato litúrgico.

14. Pero esto es su manera de verlo.

No, esto ha sido visto y dicho también por el Padre de Cacqueray en la Carta a los Amigos y Benefactores 2009. El Motu Proprio, dice, no “corresponde y responde mas que en su materialidad, al primer preámbulo sugerido por la Fraternidad”. (Suresnes, 31-12-2008) Además, Monseñor Lefebvre, después de darse cuenta de su error después del acuerdo con Roma en mayo de 1988, nos puso muy en guardia luego de las consagraciones: “Ustedes se dan cuenta que él quería llevarnos a la Iglesia Conciliar… ellos quieren imponer esas novedades para terminar con la Tradición. Ellos no acuerdan nada por estima de la liturgia tradicional, sino simplemente para engañar a aquellos a quien se las acuerdan y disminuir nuestra resistencia, introducir una cuña en el bloque tradicional para destruirlo. Es su política, su táctica…” (Ecône, 9-9-1988)

15. Entonces, ¿qué debería haber respondido Monseñor Fellay ?

Lo que la Fraternidad respondió a su tiempo respecto a una acción similar de Roma (indulto del 3-10-1984). El Superior General de la FSSPX recordó que este indulto era “ruinoso para la metafísica del derecho”. No podía tratarse allí más que de un “argumento ad hominem” porque “sus condiciones son inaceptables”. El “católico no puede, si tiene el sentido de la Iglesia, considerar al indulto como fundamento verdadero de su petición” (Cor unum, junio de 1985)

16. Por lo tanto, en sentido estricto, la primera condición previa de la Fraternidad no fue alcanzada.

En efecto, la declaración del Capítulo del 2006 hablaba de “la necesidad de dos condición previas” en las “negociaciones con Roma”. Una nota recordaba la primera: “La libertad completa y sin condiciones para la Misa tridentina”. Sin embargo, la liberalización de la misa aparte del engaño ya anotado, no fue sin condición. El artículo 2 del Motu Proprio otorga esta libertad sin “ninguna autorización ni de la Sede apostólica ni de su Ordinario” pero solamente por las “misas celebradas sin el pueblo”.

17. ¿No debimos, pues, ir mas lejos en los contactos romanos?

Si se hubiera respetado el plan establecido en el Capítulo de 2006, sí. Pero Monseñor Fellay hará lo contrario ya que escribió, después de haber recordado “el enfoque hegeliano de Benedicto XVI según el cual el cambio, que es necesario, no puede sin embargo estar en ruptura con el pasado”: “Respecto a Roma, no sabiendo mucho cómo y cuándo las cosas pueden evolucionar, preferimos preparar el terreno de las discusiones por un grupo ad hoc y no dejarnos sorprender, si acaso hay sorpresa”. (Cor unum 16-7-2007)

18. ¿Cuál es el segundo acto realizado por Benedicto XVI que plantea un problema?

Se trata del Decreto del levantamiento de la excomunión latae sententiae de los obispos de la Fraternidad, (21-1-2009) que tampoco corresponde a la segunda condición previa emitida por el Capítulo de 2006, a saber: “el retiro del decreto de excomunión de los cuatro obispos de la Fraternidad”. Porque, como en 1988, « para Roma, el objetivo de los coloquios de reconciliación, como lo dijo el cardenal Gagnon, es el regreso del rebaño disperso al aprisco. Pero cuando pensamos en la historia de las relaciones de Roma con los tradicionalistas de 1965 a nuestros días, estamos obligados de constatar que es una persecución cruel y sin tregua para obligarnos a la sumisión al Concilio. La Roma conciliar y modernista actual no podrá tolerar jamás la existencia de una rama de la Iglesia católica que la condena por su vitalidad.” (Monseñor Lefebvre, Ecône, 19-6-1988)

19. Pero « retiro » o « levantamiento » poco importa, ¿no ?

« La Fraternidad se niega a pedir un « levantamiento de las sanciones ». Ella busca obtener “el retiro del decreto de las excomuniones” y es evidente que los términos que ella ha empleado para traducir su petición han sido intencionales. Ella quiere que se manifieste su convicción de la nulidad de las sanciones” (Padre de Cacqueray, Suresnes, 31-12-2008)

20. ¡Pero el resultado está allí a pesar de todo, y es positivo!

« Si se trata realmente del retiro del decreto –y no de un levantamiento de las excomuniones- entonces será el comienzo de la reparación de la injusticia inaudita que conocemos y podremos regocijarnos. Si, en cambio, se tratara de un “levantamiento de excomuniones”, las cosas serían otras. No correspondería a nuestra segunda condición previa y no lavaría a nuestros obispos del mal juicio que se les ha hecho. Dejando entonces creer que las penas pronunciadas no eran nulas y que ellas quizás eran incluso merecidas, ¿no resultaría, en cierto sentido por lo menos, un nuevo mal y más profundo? Roma entonces hubiera levantado, con una apariencia misericordiosa, las sanciones que se encontrarían, por el mismo acto, confirmadas como válidamente, o legítimamente impuestas”. (Padre de Cacqueray, Suresnes, 31-12-2008)

21. ¿Cómo reaccionó Monseñor Fellay públicamente al levantamiento de las excomuniones ?

El expresó su « Expresamos nuestra gratitud filial al Santo Padre por este acto que, más allá de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, representará un beneficio para toda la Iglesia… Además de nuestro reconocimiento al Santo Padre, y a todos los que le ayudaron a realizar este valeroso acto, nos congratulamos que el decreto del 21 de enero juzgue necesarias la realización de “reuniones” con la Santa Sede… En este nuevo ambiente, tenemos la firme esperanza de arribar pronto a un reconocimiento de los derechos de la Tradición católica”. (Menzingen, 24-1-2009)

22. ¿Este comunicado fue impugnado en esa época?

Si, durante una reunión de priores, uno de ellos hizo la observación que ese comunicado era mentiroso, engañaba a nuestros fieles y que se debía aclarar las cosas. El tomó esta imagen: “Cuando yo pido un pastel de peras y me traen un pastel de manzana, yo no tengo derecho de decir que obtuve lo que pedí”.

23. Monseñor Fellay ¿rectificó públicamente la posición tomada?

No. El prior, el año siguiente, fue cambiado y nombrado vicario en un nuevo puesto. Mientras tanto, Monseñor Fellay escribió en el boletín interno de la Fraternidad: “En el mismo momento en que le entregué al Cardenal el ramillete para el Papa Benedicto XVI, recibí de sus manos el decreto firmado del cardenal Re y fechado el 21 de enero. ¿Cómo no ver allí la mano de Nuestra Señora? Admito que todavía hoy estoy estupefacto. Esto sobrepasa las expectativas humanas, incluso si el decreto habla de la remisión de las excomuniones y no de anular el decreto de 1988, incluso si el texto arregla las cosas de tal manera que la Santa Sede no quede en ridículo.  Lo esencial reside en el hecho de que las excomuniones –que nosotros siempre impugnamos- ya no existen y que el camino preconizado por nosotros de discusiones sobre el fondo (doctrina, fe, etc.) es reconocido como necesario. En las circunstancias actuales, me parece ilusorio esperar más de las autoridades oficiales”. (Cor unum, 8-2-2009).

24. ¿No es en efecto lo esencial ?

No, porque « lo esencial reside en el hecho de que las excomuniones ya no existen” es lo mismo que decir que nos contentamos con una cosa materialmente siendo que la queremos formalmente.

25. ¿Así que a pesar de este « incluso si », Monseñor Fellay consideró la segunda condición previa como cumplida?

Si. No solamente empezaría con las discusiones romanas, sino que hablaba ya a los miembros de una “situación canónica, cuando sea posible” donde “será necesario todo un sistema de protección, como lo previó sabiamente, Monseñor Lefebvre, con un comité de defensa de la Tradición en Roma”. (Cor unum, 8-2-2009)

26. Entonces empezamos las discusiones romanas sobre bases falsas.

Exacto, porque « nosotros no tenemos la misma manera de concebir la reconciliación. El cardenal Ratzinger la ve en el sentido de reducirnos, de llevarnos al Vaticano II. Nosotros la vemos como un regreso de Roma a la Tradición. No podemos entendernos. Es un diálogo de sordos”. (Monseñor Lefebvre, Fideliter, sept.-oct. 1988)

27. Pero ya no estamos en la época de Juan Pablo II

“Ahora bien, ¿el pensamiento de Benedicto XVI es mejor comparado con el de Juan Pablo II? Basta leer el estudio de uno de nosotros sobre La Foi au Péril de la Raison para darse cuenta que el pensamiento del Papa actual está igualmente impregnado de subjetivismo. Es toda la fantasía subjetiva del hombre en el lugar de la realidad objetiva de Dios. Es toda la religión católica sumisa al mundo moderno.” (Monseñores Williamson, Tissier de Mallerais, de Galarreta, 7-4-2012)

28. Por lo tanto, aunque las condiciones previas no fueron cumplidas estrictamente, mediática y psicológicamente demostraron que Benedicto XVI fue realmente benevolente hacia la Fraternidad y su doctrina.

“Pero, se nos dirá, Benedicto XVI es bondadoso hacia la Fraternidad y su doctrina. En tanto que subjetivista puede serlo, porque los liberales subjetivistas pueden tolerar la misma verdad pero no si ella se rehúsa a tolerar el error. El nos aceptará en el marco de un pluralismo relativista y dialéctico, a condición de permanecer en la “plena comunión “hacia la autoridad y hacia las otras “realidades eclesiales”. He aquí el por qué las autoridades pueden tolerar que la Fraternidad continúe enseñando la doctrina católica, pero no soportarán absolutamente que ella condene a la doctrina conciliar. He aquí el por qué un acuerdo incluso puramente práctico haría necesaria y progresivamente callar, por parte de la Fraternidad, toda crítica del concilio o de la nueva misa. Dejando de atacar estas victorias que son las más importantes de la Revolución, la pobre Fraternidad cesaría necesariamente de oponerse a la apostasía universal de nuestra lamentable época y se hundiría ella misma” (Monseñores Williamson, Tissier de Mallerais, de Galarreta, 7-4-2012).

29. Pero cuando Roma nos llame para discutir, corremos ¿no ?

¡No! no hay que precipitarnos : « Yo pondría mis condiciones para retomar eventualmente los coloquios con Roma” (Monseñor Lefebvre, Fideliter sept.-oct. De 1988). Noten bien que estas condiciones son planteadas para retomar las discusiones, ¡no para firmar un acuerdo!

30. Quelles étaient ces conditions à une reprise éventuelle des colloques avec Rome si sagement envisagées par Monseigneur Lefebvre ?

« En ese momento soy yo el que pondría las condiciones. Yo no aceptaría estar en la situación en la que estamos luego de los coloquios. Se acabó.  Yo colocaría la cuestión en el plano doctrinal. “¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los Papas que les han precedido? ¿Están de acuerdo con la Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de San Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII? ¿Están ustedes en plena comunión con estos Papas y sus afirmaciones? ¿Aceptan todavía el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo?  Si no aceptan la doctrina de sus predecesores, entonces es inútil hablar. Mientras no acepten una reforma del Concilio teniendo en cuenta la doctrina de estos Papas que les han precedido, no hay diálogo posible. Es inútil. Las posturas serían más claras. (Monseñor Lefebvre, Fideliter n°66, noviembre de 1988) Hemos creído ser mas fuertes que nuestro fundador, y hoy en día las cosas no son claras.

31. ¿Le faltó claridad al trabajo de nuestros teólogos?

Absolutamente no. « Por nuestra parte, nuestros expertos han demostrado perfectamente la oposición entre la enseñanza de la Iglesia perenne y la enseñanza del Vaticano II y sus consecuencias”. (Monseñor Fellay, Cor unum, marzo 2012)

32. ¿Cuál fue el resultado de estas discusiones ?

« Las discusiones manifestaron un desacuerdo profundo sobre casi todos los puntos abordados » (Monseñor Fellay, Cor unum, marzo 2012)

33. ¿Entonces, por qué esta « proposición de la Congregación romana de reconocer la Fraternidad por un estatuto jurídico de prelatura personal a condición de firmar un texto ambiguo?” (Monseñor Fellay, Cor unum, marzo 2012)

Las discusiones romanas han manifestado « que no están listos para renunciar al Concilio Vaticano II” y que ellos quieren “llevarnos a él”, sin embargo, el regreso de la Fraternidad podría “ser útil” a la Iglesia conciliar “para avalar la renovación de la reforma con la continuidad”. (Monseñor de Galarreta, Albano, 7-10-2011)

34. ¿Pero Monseñor Fellay estaba consciente de eso ?

Sí. « Nosotros hemos recibido una proposición que intenta hacernos entrar en el sistema de la hermenéutica de la continuidad.” (Monseñor Fellay, Cor unum, marzo de 2012) Y en el mismo documento, dice estar sorprendido de esta proposición de Roma.

35. Sorprendido o no, ¿qué decide él ?

Por principio reunir a los superiores de la Fraternidad (salvo a Monseñor Williamson) en Albano para tomar consejo (oct. 2011)

36. ¿Qué le dijeron durante esta reunión?

Las ofertas de Roma son « confusas, equívocas, falsas y malvadas en lo esencial”. “Su preámbulo doctrinal” es “peor que el protocolo de 1988 en particular respecto al Concilio y al magisterio pos-conciliar”. “Dadas las circunstancias, hay certeza de al fin, luego de muchas palabras, no llegaremos absolutamente a nada”. Continuar los contactos va “a engendrar necesariamente males para el bien común que poseemos, para la Fraternidad y para la familia de la Tradición” (Monseñor de Galarreta, Albano, 7-10-2011)

37. ¿Siguió estos consejos Monseñor Fellay ?

No.

38. Por lo tanto ¿ha faltado gravemente a la prudencia ?

Sí, pero no fue su única falta. Porque haciendo esto, debió ir en contra de las voluntades del Capítulo de 2006. Por lo tanto hubo, además de una loca imprudencia, una desobediencia grave.

39. ¿Es decir ?

En Marzo de 2012, el Superior general escribió a todos los miembros de la Fraternidad lo siguiente: Los pocos actos de Benedicto XVI en este sentido, actos ad intra que afectan a la liturgia, la disciplina, la moral son pues importantes, aunque su aplicación deja todavía que desear… Entre los obispos jóvenes, algunos de los cuales nos expresan claramente sus simpatías… ¡Es tal vez en Roma en donde estas cosas son más manifiestas! Tenemos ahora contactos amigables en los dicasterios más importantes, ¡también entre los más allegados al Papa!” Monseñor Fellay piensa asistir a “la restauración de la Iglesia. Aunque no hay que excluir el regreso de un “Juliano el Apóstata”, no creo que este movimiento pudiera ser detenido. Si esto es cierto, y de eso estoy seguro, eso exige de nosotros una nueva posición en relación con la Iglesia oficial….. Se trata de una mirada sobrenatural sobre la Iglesia y el hecho de que ella permanece en manos de Nuestro Señor Jesucristo, aún desfigurada por sus enemigos. Nuestros nuevos amigos en Roma afirman que el impacto de tal reconocimiento sería extremadamente poderoso para toda la Iglesia, como una confirmación de la importancia de la Tradición para la Iglesia. Sin embargo, tal realización concreta requiere dos puntos absolutamente necesarios para asegurar nuestra supervivencia: El primero es que no se le pida a la Fraternidad concesiones que afecten la fe y lo que emana de ella (la liturgia, los sacramentos, la moral, la disciplina). El segundo es que se le conceda a la Fraternidad una verdadera libertad y autonomía de acción, y que éstas le permitan vivir y desarrollarse concretamente… Serán las circunstancias concretas las que nos muestren cuando será el tiempo de “dar el paso” hacia la Iglesia oficial. Hoy en día, a pesar del acercamiento romano del 14 de septiembre y debido a condiciones impuestas, esto todavía nos parece imposible. Cuando Dios lo quiera, ese tiempo vendrá. No podemos tampoco excluir, porque el Papa parece poner todo su peso en este asunto, que esta situación conozca un súbito desenlace” (Cor unum)

40. ¿Cómo pudo justificar un tal cambio de dirección?

Despreciando todas las advertencias amigables y anulando las decisiones del Capítulo de 2006 que le obligaban.

41. ¿A qué se refiere por advertencia amigable?

A esta en particular: « Ir en el sentido de un acuerdo práctico, sería renegar de nuestra palabra y nuestros compromisos ante nuestros sacerdotes, nuestros fieles, Roma y ante todo el mundo. Un tal paso manifestaría una grave debilidad diplomática de parte de la Fraternidad, y de hecho, más que diplomática. Sería una falta de coherencia, de rectitud y de firmeza, que tendrían como efecto la pérdida de credibilidad y de la autoridad moral que disfrutamos. El simple hecho de comprometernos en esta vía, engendrará desconfianza y división entre nosotros. Muchos de los superiores y de los sacerdotes tendrán un problema de conciencia y se opondrán. La autoridad y el mismo principio de autoridad serán puestos en cuestión y socavados. En consecuencia, no es el momento de cambiar la decisión del Capítulo de 2006 (no al acuerdo práctico sin la solución de la cuestión doctrinal)”(Monseñor de Galarreta, Albano, 7-10-2011).

42. ¿Qué decía esta decisión del Capítulo de 2006?

« Los contactos que la Fraternidad mantiene episódicamente con las autoridades romanas, tienen como único objeto ayudarlas a recuperar la Tradición que la Iglesia no puede renegar sin perder su identidad, y no la búsqueda de una ventaja para ella misma, o de llegar a un imposible “acuerdo” puramente práctica. El día en que la Tradición recupere todos sus derechos, el problema de la reconciliación no tendrá razón de ser y la Iglesia encontrará una nueva juventud”. (Cor unum, octubre 2006)

43. ¿Qué piensa Monseñor Fellay de las condiciones del Capítulo de 2006?

« El capítulo de 2006 da una línea, se puede decir que clara, pero me atrevo a decir que demasiado abstracta. Ella es clara, decimos: las discusiones con Roma son para ayudar a reencontrar la Tradición, no se busca en esas discusiones un acuerdo práctico. Cuando Roma haya regresado, eso ya no será un problema. ¿Cómo se puede juzgar? ¿Hasta dónde llega? ¿Es total o parcial ? ¿Sobre qué puntos ? » (Ecône, 7-9-2012)

44. ¿Que hizo él de estas decisiones claras ?

Las arrojó oficialmente a la basura en marzo de 2012 en el Cor unum.

45. ¿Cómo ?

Por un sofisma.

46. ¿Cuál ?

Este: la pretendida « nueva situación » exige una nueva « dirección”; la decisión del Capítulo de 2006 no es un “principio” sino “una línea de conducta que debe regir nuestra acción concreta”.  “Estamos aquí frente a un razonamiento en el que la premisa mayor es la afirmación del principio de la primacía de la fe para permanecer católicos. La premisa menor es una constatación histórica sobre la situación actual de la Iglesia; y la conclusión PRÁCTICA se inspira en la virtud de la prudencia que regula el actuar humano; nada de buscar un acuerdo en detrimento de la fe. En 2006, las herejías siguen surgiendo, las mismas autoridades propagan el espíritu moderno y modernista del Vaticano II y lo imponen a todos como una aplanadora (es la premisa menor). Es imposible llegar a un acuerdo práctico a menos que las autoridades se conviertan; de lo contrario seriamos aplastados, despedazados, destruidos o sometidos a presiones tan fuertes que no podríamos resistir (es la conclusión). Si la premisa menor cambiase, es decir, si hubiese un cambio en la situación de la Iglesia en relación con la Tradición, esto podría llevar a un cambio correspondiente de la conclusión, ¡sin que nuestros principios hubieran cambiado en nada! Como la Providencia se expresa a través de la realidad de los hechos, para conocer Su voluntad, debemos seguir con atención la realidad de la Iglesia, observar, examinar lo que sucede. Ahora bien, no hay ninguna duda que desde 2006, estamos asistiendo a un desarrollo en la Iglesia, a un cambio importante y muy interesante, aunque poco visible.” (Monseñor Fellay, Cor unum marzo 2012)

47. ¿Dónde está el error de este razonamiento ?

En una ceguera que se niega a ver la realidad tal como es : las autoridades propagan todavía, en 2012, el espíritu moderno y modernista del Vaticano II. Para el cardenal Ratzinger, « no hay Tradición. No hay depósito que transmitir. La Tradición en la Iglesia es lo que dice el papa hoy en día. Ustedes deben someterse a lo que el papa y los obispos digan hoy en día. Eso es lo que para ellos es la Tradición, la famosa tradición viva, el único motivo de nuestra condenación… Es la tiranía de la autoridad” (Monseñor Lefebvre citado por Monseñor de Galarreta, Albano, 7-10-2011)

48. Respecto a esta ceguera, ¿ha habido reacciones u oposiciones ?

Sí, y de muy buena calidad. Como lo predijo Monseñor de Galarreta « muchos superiores y sacerdotes » han tenido « un problema de conciencia » y se han « opuesto ». Pero fueron pocos numerosos en cantidad, ya que “¿no se ven ya en la Fraternidad los síntomas de esta disminución en la confesión de a Fe?” (Monseñor Williamson, Tissier de Mallerais, de Galarreta, 7-4-2012)

49. ¿Monseñor Fellay no ha sido inducido al error por « la contradicción que reina en Roma? (Monseñor Fellay, DICI 264)

Roma siempre ha utilizado el mismo lenguaje erróneo, pero claro y preciso. A cambio, el Superior General en el curso de los últimos años, ha usado la ambigüedad y la imprecisión en sus comunicados oficiales y sus intervenciones en la prensa.

50. ¿No podemos equivocarnos en cuanto a las intenciones del papa ?

¡No !

51. ¿Por qué ?

Porque el miércoles 20 de abril de 2005, al día siguiente de su elección, Benedicto XVI, ante 114 cardenales, dirige su primer mensaje al mundo. Él alabó al papa Juan Pablo II, “su enseñanza y su ejemplo”:  “Justamente el Papa Juan Pablo II indicó ese concilio como “brújula” con la que orientarse en el vasto océano del tercer milenio. Por lo tanto, yo también, cuando me preparo al servicio que es propio del sucesor de Pedro, quiero reafirmar con fuerza la voluntad decidida de proseguir en el compromiso de realización del Concilio Vaticano II, siguiendo a mis predecesores y en continuidad fiel con la tradición bimilenaria de la Iglesia…  Con el pasar de los años los documentos conciliares no han perdido actualidad; por el contrario, sus enseñanzas se revelan particularmente pertinentes en relación con las nuevas instancias de la Iglesia y de la sociedad actual globalizada”. (Osservatore Romano, 21-4-2005)

52. ¿Qué pensó Monseñor Fellay de Benedicto XVI al momento de su elección?

« Para resumir brevemente nuestro pensamiento en una imagen : si nosotros tomamos la alegoría de la caída libre para calificar el pontificado de Juan Pablo II, podemos presagiar que Benedicto XVI tratará de abrir un paracaídas, del cual no conocemos todavía la grandeza. El efecto del paracaídas es de frenar mas o menos la caída, pero la dirección sigue siendo la misma, se continúa descendiendo. Esta situación podría engañar a más de uno y hacer creer que el tiempo de la restauración de la Iglesia ha llegado. Al menos que se dé un milagro, este no es el caso. Es el Vaticano II que continúa siendo la norma y las grandes directrices siguen siendo la colegialidad, el ecumenismo  y la libertad religiosa, dándosele énfasis al ecumenismo con los “mas cercanos”, sean ortodoxos, anglicanos y los judíos. Sobre la cuestión litúrgica, hay que esperar un refuerzo de  Ecclesia Dei y una tentativa de “reforma de la reforma” (Cor unum, junio de 2005).